
Y en verdad que desde el interior de la casa salía un ruido extraordinario: aullidos, estornudos y, de vez en cuando, un gran estallido, como si un plato o una olla se hubiera roto en pedazos.
-Dígame entonces, por favor –preguntó Alicia-, ¿cómo he de entrar?
-Golpear a la puerta tendría algún sentido – continuó el lacayo sin hacerle caso- si tuviéramos la puerta entre ambos. Por ejemplo, si tú estuvieras dentro, podrías golpear, y entonces yo, ¿comprendes? la abriría para que salieras.*
a.k.
de la sèrie "modos de (no) entrar en casa"
*Lewis Carroll (1862).

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