-¡A Callar!-vociferó la Reina poniéndose morada de rabia. -¡Pues no me callo!-respondió Alicia. -¡Que le corten la cabeza! [...] -Quién les va a hacer caso? -dijo Alicia (que para entonces ya había recobrado su estatura de todos los días) -¡Si no son más que un mazo de cartas! L.Carroll.(1862)

lunes 28 de junio de 2010

Hambre y Bibliofrenia

Hambre (1890), del autor noruego Knut Hamsun, es un libro peculiar. Conocido en los círculos literarios, venerado por autores como Walter Benjamin, Franz Kafka, Isaac Singer o Stefan Zweig, considerado manual para jóvenes escritores, es otra novela del desarraigo de otro autor maldito.

Hambre es el relato de un ser sin nombre y sin edad que intenta ganarse la vida como escritor en la gran ciudad. La narración discurre en un largo, obsesivo, monólogo interior. El hambre merma las tentativas literarias del joven escritor y acaba distorsionado sus sentidos. En todos los casos las relaciones del personaje con el mundo exterior se caracterizan por estar bajo el signo de la mercancía; en su busca de ayuda el narrador no interpela a familiares o amigos, sinó a panadoros, hostaleros, prostitutas... en 1890 la ciudad es ya el escenario del capital.

[…] ¡Ojala tuviera algo que llevarme a la boca en un día tan luminoso! La alegre mañana me causo una profunda impresión, me llenó de euforia y comencé a canturrear sin motivo alguno. Delante de una carnicería había una mujer con una cesta al brazo, sospesando si compraba o no salchichas para el almuerzo, al pasar por delante de ella me miró. Tan sólo se le veía un diente. Como en los últimos días me encontraba muy nervioso y propenso a la irritación, el rostro de aquella mujer me resultó repulsivo nada más verlo, con ese largo diente amarillo que parecía un pequeño dedo que le salía de la boca, y esa mirada, aún rebosante de salchichas cuando la dirigió hacia mí. Perdí en seguida el apetito y sentí nauseas […]

La prosa de Hamsun me recuerda a la de Robert Walser, otro “romántico-extravagante”. Hamsun+Walser. Google sabrá algo de esta conexión. Efectivamente, encuentro un comentario de Vila-Matas que vincula a Hamsun con esa generación de jóvenes escritores europeos de comienzos de siglo (con Jean de la Ville de Mirmont y Larbaud), que llevaron a cabo la revolución fundamental de la literatura moderna con “la introducción de lo fragmentario y la desarticulación del gran estilo clásico y de su caducada idea de totalidad” .

En numerosas ocasiones el protagonista de Hambre rechaza ayuda económica, por orgullo, (un orgullo que, paradójicamente, le pone en situaciones humillantes), pero en origen, por deseo de escritura. Un deseo que le lleva al delirio, a la ruina, y al hambre. Bibliofrenia, bibliofília, bibliofóbia. El Hambre de Hamsun no es hambre de comida, sino de escritura. Aquí pues, otro libro del hambre, hambre de libros. Bibliofrenia, de Joaquín Rodríguez, exquisitamente editado por Melusina. Un catálogo de coleccionistas bulímicos, cleptómanos y depredadores de libros:

En todo bibliómano prende un ansia desmedida de conocimiento, que no es otra cosa que un amor inconmensurable por la vida, por exprimir sus jugos, por saborear sus innumerables matices y comprender sus indestructibles secretos.

[…] Hay momentos de desmayo, y también accidentes. Hay momentos en que parece que la vida se burla del bibliómano reprochándole su encierro, su reclusión, su inerte obsesión. Hay momentos en que el bibliómano repara en que su vida y su biblioteca tienen algo de espejismo o, más bien, de especularidad, de vida malgastada entre papeles, de vida no vivida, de improductivo engaño. […]

Los más avezados exploradores, sin embargo, son aquellos que se sobreponen a la extenuación, los que encuentran fuerzas en la debilidad, los que comprenden los reveses como molestias circunstanciales y transitorias, incluso necesarias, en el camino hacia el objetivo final…aunque ese objetivo sea en sí mismo inalcanzable…

Hambre, sí.

a.k.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Si us quedeu amb gana, també kafka i auster van escriure sobre el tema. Un artista del hambre, es deia el text d’Auster, si no recordo malament.

Eva Reixach

Alicia Kopf dijo...

Gràcies Eva!

γγo=oγγo dijo...

Un día antes ser Arquitecto, y ya siendo lector, había en mi chaqueta 600 pelas (cuando se usaban), estaba este libro, las obras completas de W.S., había que comprar, tabaco, pagar la renta y comer, así que, fume y aun conservo el libro, que releí, varias veces en el merendero... con hambre y café...

Alicia Kopf dijo...

Gracias por la historia, es muy bonita.
El hambre (de comida) pasó, pero el libro quedó.

Alicia Kopf dijo...

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/euro/kafka/hambre.htm

aquí el conte de Kafka: "Un artista del hambre".